Hola a todos los que me leáis:
Esta es la primera vez que hago un diario así. En fin, ya he empezado muchos, pero nunca los suelo acabar. Me canso enseguida. Espero que no me pase con éste. ¿Por qué no comenzamos con el principio?
Desde siempre, me ha encantado la enseñanza. Los niños son mi pasión. Tengo mucha paciencia, en general, para enseñar. No me importa repetirlo 10 que 30 veces. Procuro modificar la forma de enseñar y desde que empecé con el cole, no he dejado de estudiar: la universidad, inglés y lo que llegue.
Hace poco hice las oposiciones y aunque no me salieron como hubiera querido, estoy contenta.
Ahora, para un maestro, las cosas estan difíciles. No es que haya mucho dinero en el estado y se oyen tantos rumores... que a los que nos quedamos en la lista de interinos nos van a mandar a una bolsa privada, que los exámenes se repiten, que sí se hacen las oposiciones, que no se hacen, que sí se hacen. La mayoría estamos como patos mareados. No sabemos qué hacer ni por dónde tirar. Hay que hacer inglés, después ¿qué pedirán? ¿francés? ¿Alemán? Dicen que el futuro es el chino...
Em fin... y pese a todo, la mayoría ahí seguimos, al pie del cañón, con determinación y sin rendirnos. Y es difícil no rendirse cuando no te llaman de ningún lado y echas cientos de currículum. Jooop, al menos una llamada, aunque sólo sea para subirte un poco la moral.
Pero, enseñar es nuestra pasión. O al menos la mía. Me gusta mucho porque aunque no todas las personas aprenden del mismo modo y ponen el mismo entusiasmo... es cierto, que muchas se quedan fascinadas con los aprendizajes que se les enseña. De hecho, yo doy clases de informática a un grupo de personas mayores y su ilusión es tan grande, tienen tantas dudas, quieren aprender tan rápido que me emociona. Y me gusta mucho enseñarte, ponen mucho entusiasmo y se atreven con todo. Y oye, no les mando deberes, los sugiero. Y lo hacen sin enfurruñarse y con placer. Enseñar es vivir para mí.
Aunque es duro, porque al no conseguir algo fijo, tienes que conseguir muchas cositas, pequeñas. Y estudiar, trabajar aqui y allí, no da para descansar. Y acabas agotado y sin ganas de nada.
Pero bueno, la vida es así. Ya iremos viendo a ver qué nos depara el futuro. Digo yo, que algo bueno. ¡¡¡HAY QUE SER OPTIMISTA!!!

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